miércoles, febrero 21, 2007

Presentación sobre EL PROCESO DE ELABORACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE 1978

martes, febrero 20, 2007

La poesía es un arma cargada de futuro, poema de Gabriel Celaya.

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.
Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos,
se desentienden y se evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica que puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
cómo nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

domingo, febrero 11, 2007

LA REVOLUCIÓN DE 1868: CAUSAS, DESARROLLO Y CONSECUENCIAS

Comprender el estallido revolucionario de 1868 (La Gloriosa) exige el análisis de una compleja gama de elementos:
  • CRISIS POLÍTICA. Nos referimos en lo fundamental a un sistema asfixiado que en la década de los sesenta va perdiendo sus bases de sustentación, hasta verse restringido en el inicio de 1868 a la actuación de una camarilla palatina próxima a la reina Isabel y a su marido, Francisco de Asís. La descomposición del aparato político se materializa en el despegue progresivo de los partidos progresista y demócrata del entramado constitucional isabelino: niegan la legitimidad del sistema (política del retraimiento, revuelta armada vía pronunciamiento). A ello hay que añadir los sucesivos fraccionamientos dentro de la Unión Liberal y del partido moderado, bases donde se sustentaba el sistema isabelino. Y es que las formas constitucionales censitarias, menoscabadas por la continua farsa electoral del caciquismo, no respondían a la realidad sociológica del país.
  • CRISIS ECONÓMICA, cuyos primeros síntomas ya se observan en 1865 para desembocar en el derrumbamiento de 1866. El tendido ferroviario (una vez acabada la fase de construcción masiva del tendido se comprobó la escasa rentabilidad de las líneas), la Bolsa (las acciones de las compañías ferroviarias cayeron estrepitosamente, a las que acompañaron otras empresas y los títulos de Deuda Pública), el negocio inmobiliario, la industria textil (alza de precios del algodón norteamericano debido a la Guerra de Secesión que tiene lugar allí en estos momentos, cierre de empresas, aumento del paro)... se desploman de forma paralela a la crisis europea, provocando una situación de paro e inestabilidad social, exacerbadora del descontento popular manifestado desde este momento activamente en los repetidos motines y pronunciamientos. Además, una nueva crisis de subsistencias, en 1867-68, fruto de unas estructuras agrarias anquilosadas, azota a las capas populares que, progresivamente, comienzan a aproximarse a soluciones republicanas que para ellos significaban la resolución de la cuestión social.


DESARROLLO

Los dos últimos años de los gobiernos moderados, 1866-68, contemplan un aumento, por parte del gobierno, en la utilización de la fuerza. Narváez será el encargado de guiar esta etapa, en medio de un aislamiento cada vez mayor.
El agosto de 1866 la oposición se une en el Pacto de Ostende (progresistas, demócratas, posterior adhesión de los unionistas) cuyos acuerdos básicos serían la oposición a Isabel II (debe caer la reina y su camarilla) y la defensa del sufragio universal, quedando para el futuro la definición del sistema de gobierno (monarquía o república).
Tras varias intentonas de rebelión, finalmente en septiembre de 1868 se desataba la revolución, conducida por Prim (progresista), Serrano, Topete (unionistas),... El manifiesto que acompaña el pronunciamiento militar se titulaba ESPAÑA CON HONRA. En todas las ciudades importantes surgen juntas revolucionarias que asumen el poder. Las fuerzas gubernamentales son derrotadas rápidamente y la corte cruza la frontera.
¿El levantamiento cívico-militar de septiembre de 1868 fue un pronunciamiento más? Parece evidente que la participación popular en estos acontecimientos fue mucho más acusada que en anteriores sucesos; pero, no resulta menos cierto que los intereses que guiaban a los diferentes grupos eran distintos, cuando no divergentes. De ahí que los elementos más moderados de la coalición revolucionaria, los unionistas y progresistas, intentaran desde fechas tempranas estabilizar el nuevo régimen, marginando a demócratas y republicanos, ambos con un programa social más avanzado. Esta labor de estabilización pasaba necesariamente por el desmantelamiento de las Juntas Revolucionarias. En sus manifiestos y proclamas, casi todas ellas coinciden en unos puntos básicos muy próximos al ideario demócrata: sufragio universal, libertad de imprenta, supresión de los derechos de puertas, libertad de cultos, libertad de industria y comercio, contribución única, abolición de las quintas1...
El 8 de octubre se constituyó el primer gobierno provisional, presidido por el general Serrano, con políticos progresistas y unionistas. El 21 del mismo mes, las Juntas son disueltas y, poco después, el gobierno fija su política en su Manifiesto a la Nación, en el que se recogían todas las formulaciones políticas defendidas por las Juntas, salvo la abolición de las quintas, pero sin definirse en el plano económico, ya que nunca pretendieron cuestionar la gran propiedad agraria.
Esta indefinición traerá consigo el levantamiento del campesinado andaluz. A este problema se añaden otros dos: el choque frontal gobierno-Iglesia, por el reconocimiento de la libertad de cultos; y los primeros embriones de la secesión cubana, con el estallido del Grito de Yara.
Del 15 al 18 de enero de 1869 se celebraron las elecciones a Cortes Constituyentes, primeras en España por sufragio universal directo. Los resultados confirmaron una mayoría progubernamental con dos minorías importantes, los republicanos y los carlistas. Su principal cometido fue la elaboración de una nueva Constitución.

CONSECUENCIAS

Podemos establecer, por tanto, como principales consecuencias de la Revolución de 1868 las siguientes:
  • Caída de la dinastía borbónica en la persona de Isabel II, muy desprestigiada por su apoyo casi único a una facción política, la moderada, y el relegamiento de la otra, la progresista.
  • Inicio de un periodo convulso, que denominamos Sexenio Democrático, en el que España va a intentar la superación del moderantismo mediante la implantación de un liberalismo democrático visible en la Constitución de 1869.
  • Vaivenes políticos acerca de la definición de la forma de gobierno (monarquía o república) y de la organización territorial (centralismo o federalismo).
  • Reinicio o comienzo de conflictos militares: Tercera Guerra Carlista (1872-76), cantonalismo y comienzo de la insurrección cubana (Grito de Yara y Guerra de los Diez Años, que termina con la Paz de Zanjón en 1878).

viernes, febrero 02, 2007

EL REFORMISMO AGRARIO DEL SIGLO XVIII

  • Estuvo centrado en el reinado de Carlos III.
  • Fue protagonizado por ministros o intendentes de filiación ilustrada (Campomanes, Olavide, Jovellanos).

MOTIVACIONES

  • Ante el CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO era necesario un paralelo CRECIMIENTO DE LA PRODUCCIÓN AGRARIA.
  • El incremento productivo debería basarse en el AUMENTO DE LA PRODUCTIVIDAD, aunque parcialmente se podrían emprender algunos movimientos de COLONIZACIÓN DE TIERRAS.
  • En una ECONOMÍA TODAVÍA FUNDAMENTALMENTE AGRARIA, este sector debía comportarse como DEMANDANTE DE PRODUCTOS INDUSTRIALES.
  • Un DESARROLLO AGRARIO EQUILIBRADO permitiría un aumento del nivel adquisitivo de la población, mayoritariamente agraria y rural, lo cual PRESIONARÍA A LA OFERTA INDUSTRIAL Y DE SERVICIOS.
  • Los EXCEDENTES DEMOGRÁFICOS que surgirían al incrementarse la productividad agraria podrían abastecer de MANO DE OBRA A LA INDUSTRIA.
  • LA DIVERSIFICACIÓN PRODUCTIVA del sector agrario permitiría destinar parte de su producción, una vez alimentada la población, como MATERIA PRIMA INDUSTRIAL.


ANÁLISIS PREVIOS
Los intentos reformistas que se producirán a lo largo del siglo se fundamentarán en previos estudios realizados por los citados ilustrados (Floridablanca, Campomanes, Olavide, Jovellanos), que, aparte de otros matices, detectan como PRINCIPAL PROBLEMA DE LA AGRICULTURA ESPAÑOLA uno que se desdobla en varios:

  • Una DESEQUILIBRADA ESTRUCTURA DE LA PROPIEDAD, con predominio, según las zonas, del LATIFUNDIO o del MINIFUNDIO, con los inconvenientes inherentes a estos tipos de propiedad.
  • Un peso excesivo de la PROPIEDAD AMORTIZADA, aquella que no puede entrar en el mercado (mayorazgo, manos muertas y propios y comunes), lo que daba lugar a rendimientos muy bajos.
  • Todo ello incidía en un ESTANCAMIENTO DE LA OFERTA DE PRODUCTOS AGRARIOS frente a una POBLACIÓN EN AUMENTO, resultando, en años de malas cosechas, CRISIS DE SUBSISTENCIAS.


REFORMAS
Ante todo esto y sobre todo en el reinado de Carlos III, se producen algunas reformas agrarias a considerar:

  • REPARTO DE TIERRAS COMUNALES (aquellas no cultivadas) ENTRE LOS CAMPESINOS EXTREMEÑOS, reforma después extendida por sus buenos resultados a Andalucía y La Mancha. No obstante, en última instancia, FRACASÓ porque las oligarquías locales lograron hacerse con el control de estas tierras debido a las dificultades de capitalización por parte de los campesinos más pobres.
  • COLONIZACIÓN DE NUEVAS TIERRAS o proyecto de Olavide en Sierra Morena, que introdujo a 6000 colonos holandeses, alemanes y españoles en aquellas tierras provistos gratuitamente (casa, mobiliario, herramientas, ganado y semillas) y creó numerosas poblaciones (La Carolina, La Carlota y La Luisiana como centros poblacionales). Aunque esta medida fue un éxito rotundo, su promotor, Olavide, acabaría ante la Inquisición debido a las presiones de los grupos privilegiados que se sentían agraviados por sus actuaciones.
  • LA LIBERTAD DE MERCADO DE CEREALES (1765) fue adoptada quizás en el momento menos propicio, coincidiendo con unos años de malas cosechas que desembocarían en una nueva crisis de subsistencias, aprovechada por los privilegiados para promover el Motín de Esquilache. No obstante, debido una vez más a la desequilibrada estructura de la propiedad, la libertad de mercado, que debería haber incrementado la productividad, benefició sólo a los grandes propietarios, capaces de resistir los movimientos a la baja de los precios, cosa que no podían hacer los medianos o pequeños campesinos.
  • LA CONSTRUCCIÓN DE OBRAS PÚBLICAS (red radial de carreteras, canales de Castilla e Imperial de Aragón) incidía en la necesidad de CREAR UN MERCADO NACIONAL INTEGRADO Y DIVERSIFICADO DE PRODUCTOS AGRÍCOLAS para hacer frente a las todavía frecuentes CRISIS DE SUBSISTENCIAS.