lunes, noviembre 06, 2006

¿Cómo definir en Historia?

Los profesores de Historia solemos utilizar términos o conceptos, muy claros o no tanto para nosotros, pero total o parcialmente desconocidos para nuestros alumnos. Y después, en los exámenes, preguntamos tal o cual término, obligando a los alumnos a aprenderse (de memoria, cómo no) una ristra de palabras sin sentido (para ellos).
Pero toda definición, sea en el ámbito científico que sea, tiene una estructura. Y si la conocemos, nos resultará mucho más fácil encajar en cada una de sus partes conocimientos de los que disponemos. Veamos:
  • Como toda definición, un término histórico hace referencia a algo concreto, a un significado. Ejemplos: la Mesta es una asociación de ganaderos, la Romanización es un proceso de aculturación, los visigodos son un pueblo germánico...
  • Pero la Historia se diferencia de otras ciencias en sus dos componentes básicos: tiempo y espacio.
    1. El espacio, en este caso, el de nuestra asignatura, Historia de España, hace referencia a España. Más adelante os hablaré del uso de las palabras España o Península Ibérica.
    2. El tiempo, verdadera variable distintiva de la Historia, supone una complejidad mayor (y unos conocimientos más precisos). Ejemplos: la Mesta la ubicamos en las edades Media y Moderna, la Romanización en la permanencia de los romanos en Hispania, los visigodos entre los siglos V y VIII...
  • En última instancia, debemos dejar constancia de la importancia del término definido, de su significación en la Historia de España en este caso. Ejemplos: la Mesta supuso un impulso a la hegemonía ganadera en detrimento de la agricultura con múltiples aspectos negativos (necesidad de importar grano, economía colonial, latifundismo...) y positivos (exportaciones, conservación del medio...); la Romanización dejo una huella indeleble en la Historia peninsular (latín, cristianismo, arte, calzadas, derecho romano...), visible aún hoy en día; los visigodos fundaron el primer Estado propiamente peninsular, sirviendo posteriormente como justificación ideológica del proceso de Reconquista.