martes, diciembre 14, 2010

Análisis y explicación de un mapa histórico: la primera Guerra carlista


Me encuentro ante un mapa histórico que representa LA PRIMERA GUERRA CARLISTA.
En él puedo observar los siguientes hechos o procesos:
  • La zona de prodominio carlista se encontraba básicamente en la mitad norte de España, con aisladas áreas en territorios montañosos del sur. El resto era dominado por los liberales.
  • La zona principal de hegemonía carlista se articulaba en torno a tres puntos:
    • La ciudad de Estella que permitía cierto dominio sobre Navarra y País Vasco.
    • La ciudad de Berga, en el Pirineo leridano, que posibilitaba la acción sobre el norte montañoso catalán
    • Cantavieja, en el Maestrazgo, a partir de la cual los carlistas dominaban la zona sur de Aragón y norte de la Comunidad Valenciana.
  • En cuanto a las expediciones de mandos carlistas, fueron dos:
    • En 1836, ek general Miguel Gómez recorrió casi toda España, partiendo desde Amurrió y regresando al mismo lugar.
    • En 1837, el pretendiente don Carlos, partiendo de Estella, logró llegar a las afueras de Madrid.

Pero, ¿qué son las guerras carlistas? LAS GUERRAS CARLISTAS son guerras civiles que se producen en el tránsito entre el Antiguo Régimen y el Liberalismo en España, situándose la más virulenta de ellas justo en el momento en que se produce esta transición, es decir, en el periodo de las regencias debido a la minoría de edad de Isabel II (1833-43).

¿Y el carlismo? Es un movimiento antiliberal y contrarrevolucionario que se desarrolla en España desde comienzos del siglo XIX como reacción a la implantación del sistema liberal. Sus orígenes hay que buscarlos en los diputados “serviles” de las Cortes de Cádiz, en los realistas del Trienio Liberal, en los Voluntarios Realistas de la última etapa del reinado de Fernando VII; el desencadenante de su organización sería el conflicto sucesorio que analizamos a continuación.

Busquemos las CAUSAS de este primer conflicto. Se superponen dos:
  • CONFLICTO DINÁSTICO O SUCESORIO. Dos aspirantes al trono, Isabel (niña de tres años hija de Fernando VII, representada por si madre, la reina María Cristina) y Carlos María Isidro (hermano de Fernando VII). Los acontecimientos que sustentan este conflicto nos llevan al reinado de Felipe V (1713) cuando es promulgada la Ley Sálica que impedía reinar a las mujeres (sólo podrían reinar cuando no hubiera herederos varones en las línea principal, hijos, o lateral, hermanos y sobrinos). No obstante, en 1830 Fernando VII promulgó la Pragmática Sanción redactada por su padre Carlos IV en 1789, que establecía que las mujeres tendrían preferencia en la sucesión sobre los varones de parentesco más lejano. El conflicto quedaba así planteado: María Cristina se apoyaba en la Pragmática Sanción; Carlos, en la Ley Sálica.
  • CONFLICTO POLÍTICO O IDEOLÓGICO. Los apoyos políticos e ideológicos de Carlos se encontraban entre grupos contrarios o agraviados por el liberalismo naciente: partidarios del absolutismo monárquico, del fundamentalismo religioso y del foralismo territorial, además de los campesinos que asisten asustados a la transformación del medio rural ante el embate de las ciudades (su lema es Dios, Patria, Rey y Fueros). Es en este entramado de intereses donde se halla la verdadera génesis de las sucesivas guerras civiles carlistas.
¿Y los APOYOS SOCIALESde los contendientes? Variados, tanto social como territorialmente:
  • LOS CARLISTAS tenían su base social en el campesinado del norte y este de España (País Vasco, Navarra, Aragón, Cataluña, norte de Valencia y noreste de Castilla), clero rural y regular, baja nobleza, algunos artesanos y pocos oficiales del ejército. Sus motivaciones también era variadas: proletarización en ciernes del campesinado, desaparición de los privilegios nobiliarios, reacción ante la desamortización y la supresión de las órdenes religiosas... Su concentración en territorios que históricamente habían disfrutado de privilegios (fueros) es también explicativa.
  • LOS CRISTINOS O LIBERALES (ya que estos, los liberales apoyarán a la Regente debido a las posiciones ideológicas de sus oponentes) tendrán su base social en las ciudades y en los sectores más o menos partidarios o beneficiados por en naciente liberalismo: burguesía, trabajadores urbanos, alta jerarquía eclesiástica, alta nobleza y mayor parte del ejército.
Veamos los APOYOS INTERNACIONALES
  • A los carlistas, las potencias absolutistas: Austria, Prusia, Rusia, Nápoles y los Estados Pontificios.
  • A los liberales, Francia, Inglaterra y Portugal.
¿Cuántas guerras carlistas hubo? A lo largo del siglo XIX tienen lugar tres guerras carlistas, aunque sólo tiene especial relevancia la primera:
  • PRIMERA GUERRA CARLISTA (1833-1840).
  • SEGUNDA GUERRA CARLISTA (1846-49) que tuvo lugar en Cataluña debido al fracaso de la proyectada boda entre la reina Isabel y el pretendiente carlista (Carlos IV).
  • TERCERA GUERRA CARLISTA (1872-1876) para hacer frente a la llegada de un rey extranjero (Amadeo de Saboya) y después a la I República. Se desarrolló en Cataluña, Navarra y País Vasco.
Analicemos, por tanto, la EVOLUCIÓN DE LA 1ª GUERRA CARLISTA. Podemos distinguir tres fases:
  • 1833-35, de predominio o iniciativa carlista. Las partidas carlistas, móviles y no estructuradas en principio como un ejército regular, logran dominar el medio rural vasco y navarro, llegando a conformar un auténtico ejército gracias a la labor de Zumalacárregui. Sin embargo, no consiguieron dominar las ciudades, muriendo el citado militar en el sitio de Bilbao.
  • Entre 1835 y 1837 se da un equilibrio de fuerzas debido a la reacción liberal: victorias liberales en algunas batallas, guerrillas del general Cabrera en el Maestrazgo y expediciones militares carlistas que recorren casi toda la península sin afianzar dominio alguno. El nuevo fracaso carlista ante Bilbao (victoria de Espartero en Luchana) marca el definitivo cambio de tendencia en la guerra.
  • La iniciativa liberal y la división carlista (trasaccionistas o partidarios de un acuerdo que pusiese fin a la guerra e intransigentes o partidarios de la continuación del conflicto) llevó a la firma del Convenio de Vergara (agosto de 1839), por el que el Estado se comprometía a admitir a militares carlistas en el ejército y a estudiar el mantenimiento de los fueros. Sólo Cabrera resistió un poco más (hasta julio de 1840) en el Maestrazgo.
Terminemos con las CONSECUENCIAS. Parece evidente que la derrota de los carlistas debía suponer la implantación definitiva del sistema liberal en el conjunto de los territorios hispanos. No obstante, durante un cierto tiempo, el Estado respetó, disminuidos, los fueros vasconavarros hasta su definitiva anulación en 1876 (debemos recordar que los fueros suponen una excepcionalidad jurídico-política en un Estado que se pretende de Derecho). El carlismo derivó en varias corrientes políticas que nacen de sus diferentes orígenes:
  • Una suerte de TRADICIONALISMO a la española, espejo de las mismas corrientes que por estas mismas fechas se producen en toda Europa como forma de lucha frente a la sociedad liberal-democrática.
  • El NACIONALISMO O REGIONALISMO español, aún presente hoy en día, se nutre de la lucha del FORALISMO frente al UNIFORMISMO liberal.
El mapa que hemos analizado nos informa sólo de la primera de las guerras carlistas, incidiendo en algunos aspectos que hemos mencionado en la explicación, como su extensión por la mitad norte de España y el predominio de las áreas de implantación liberal.

1 comentario:

Soulaiman El Maimouni dijo...

un comentario muy completo
mis cordiales saludos